Si estás leyendo esto porque acaba de pasar, primero lo primero: respira, y sigue estos pasos en orden. Si lo estás leyendo por prevención, mejor todavía, porque lo que viene a continuación es la razón principal por la que conviene comprobar si tienes cobertura de responsabilidad civil y qué daños incluye, ya sea mediante un seguro específico o dentro del seguro del hogar.
Qué hacer en el momento
- Separa y controla al perro sin ponerte en peligro. Evita que pueda producirse una segunda mordedura.
- Ayuda a la persona herida a lavar la zona con agua y jabón y a enjuagarla bajo el grifo durante al menos cinco minutos. Después debe acudir a un centro sanitario para valorar la herida, el riesgo de infección y el tétanos. Si hay sangrado abundante, una lesión grave o peligro inmediato, llama al 112.
- Facilita tus datos de contacto y la información identificativa y sanitaria del perro que te soliciten. Ten preparados el número de microchip y la cartilla o pasaporte veterinario.
- Anota lo sucedido y conserva los datos de posibles testigos. Haz fotografías del lugar y, únicamente con permiso de la persona afectada, de las lesiones visibles.
- Contacta cuanto antes con tu aseguradora, si tienes cobertura, y sigue las indicaciones de los servicios sanitarios, veterinarios o autoridades competentes. No ocultes el incidente ni firmes acuerdos que no comprendas.
Observación veterinaria y control sanitario
Después de una mordedura, el perro, gato o hurón debe someterse a un control antirrábico durante 14 días desde la fecha de la agresión. La autoridad competente indicará quién realiza la observación, dónde se lleva a cabo y qué documentación debes presentar.
No ocultes, traslades ni vacunes al animal por tu cuenta durante este proceso sin consultar previamente. Ten disponibles el microchip, la cartilla sanitaria y los datos del veterinario, y sigue exactamente las instrucciones recibidas.
La responsabilidad civil: por qué respondes aunque no haya sido «culpa» tuya
El artículo 1905 del Código Civil establece que quien posee un animal, o se sirve de él, responde por los perjuicios que cause, incluso si el animal se escapa o extravía. La responsabilidad puede excluirse cuando el daño procede de fuerza mayor o de culpa de la persona perjudicada. La aplicación concreta depende de las circunstancias y de las pruebas disponibles, por lo que un caso grave o discutido puede requerir asesoramiento jurídico.
Sin seguro: pagas tú, sin límite predefinido
Si no tienes seguro de responsabilidad civil, los gastos médicos de la persona afectada y la indemnización que se determine (por acuerdo privado o por vía judicial) salen directamente de tu bolsillo. No hay un límite fijado de antemano: depende de la gravedad de la herida, las secuelas, y lo que se acuerde o dictamine.
Con seguro: la aseguradora puede asumir la indemnización
Si tienes un seguro de responsabilidad civil, comunica el incidente inmediatamente. La aseguradora podrá hacerse cargo de la defensa, los gastos o la indemnización dentro de los límites y condiciones contratados. También puede aplicar exclusiones, franquicias o rechazar la cobertura si se incumplieron obligaciones de la póliza. Por eso es importante comprobar el capital asegurado y seguir el procedimiento de comunicación indicado en el contrato.
Este artículo contiene enlaces de afiliación. Si contratas mediante ellos, puedo recibir una pequeña comisión sin coste adicional para ti.
Si quieres, aquí puedes comparar los planes de responsabilidad civil de Petplan.
En resumen
Después de una mordedura, la prioridad es evitar nuevos daños, facilitar atención sanitaria y cooperar con los servicios veterinarios y las autoridades. El perro debe someterse a un control antirrábico de 14 días; la autoridad competente indicará cómo y dónde se realiza.
Tener seguro no elimina automáticamente tu responsabilidad, pero puede cubrir determinados gastos, indemnizaciones y defensa jurídica dentro de los límites de la póliza. Sin cobertura aplicable, la persona responsable deberá afrontar las cantidades que se acuerden o determinen legalmente.
Documentos que conviene conservar
• Parte o informe médico de la persona afectada, si te lo facilita.
• Datos de contacto de las personas implicadas y de posibles testigos.
• Número de microchip, cartilla sanitaria y justificantes de vacunación del perro.
• Informes o certificados emitidos durante la observación veterinaria.
• Fotografías autorizadas del lugar, daños materiales o lesiones.
• Comunicaciones enviadas a la aseguradora y número del expediente.
• Facturas, presupuestos, reclamaciones y cualquier acuerdo alcanzado por escrito.
Conservar esta documentación puede ayudar a aclarar lo sucedido y gestionar correctamente una reclamación.
Fuentes oficiales consultadas:
• Código Civil, artículo 1905.
• Agencia de Salud Pública de Cataluña: información sobre vigilancia y seguimiento por riesgo de rabia.
Aviso: este contenido es informativo y no sustituye la atención sanitaria ni el asesoramiento veterinario o jurídico. Los procedimientos pueden variar según el territorio y las circunstancias. Algunos enlaces pueden ser de afiliación; la web podría recibir una comisión sin coste adicional para ti.
Última actualización: 28 de agosto de 2026.

Deja un comentario